Mitos y creencias en la dulce espera (el embarazo)

Si eres de las que creen  que una embarazada tiene que comer por dos, o que los antojos insatisfechos dejan manchas en la piel, debes saber que estos son solo mitos, que, como tales, poco o nada tienen de cierto.
Aquí los desenmascaramos.

¿Quién no escucho alguna vez de la boca de tías, abuelas o vecinas que el sexo del bebé depende de la forma de la panza? O que una embarazada tiene que comer por dos. O que si la mamá tiene antojo de frutillas y no las consigue, el nene va a nacer con una mancha roja. Parecería que la maternidad es particularmente inspiradora a la hora de crear mitos.
Llegó el momento de conocer la verdad.

La embarazada tiene que comer por dos
La alimentación de la embarazada es uno de los temas sobre los que todo el mundo opina. El problema radica en que muchas veces las opiniones son contradictorias. Por un lado, tías y abuelas quieren alimentar a toda costa a la futura mamá porque, según ellas, ahora tiene que comer por dos. Por el otro, el médico aconseja cuidar el peso a rajatabla y llevar una dieta equilibrada.
Es verdad que durante la gestación se requiere un breve incremento calórico y una alimentación que provea los nutrientes básicos para el correcto desarrollo del bebé. Pero eso no significa que haya que comer por dos. En tal caso, lo que se debe hacer es comer mejor. Duplicar las raciones de comida no solo lo no garantiza que la mamá esté recibiendo todos los nutrientes, sino que además se traducirá inevitablemente en un incremento innecesario de peso que podría ocasionar problemas, como hipertensión arterial, diabetes y aumento del tejido graso, entre otros, sin olvidar esos kilitos que tanto costará bajar después de que el niño haya nacido.

Si no se satisface en un antojo, el bebé nacerá con una mancha
El 10 por ciento de los bebés nace con manchas en la piel. Se trata de los denominados angiomas, que habitualmente desaparecen después de un tiempo y que obedecen a alteraciones de los vasos sanguíneos. Son congénitos, y nada tienen que ver con esa frutilla que la mamá no comió durante el embarazo.

Si la mamá se cruza de piernas, puede provocar una circular de condón
Cerca del 40 por ciento de los niños nace con una circular de cordón. Sin embargo, en la mayoría de los casos esto no causa problemas ni pone en riesgo la vida del bebé.
Esta frecuencia tan elevada se debe a que el cordón umbilical es bastante largo (aproximadamente 80 cm), y como el pequeño está en constante movimiento, a veces se enreda (en ocasiones en forma de banderola, otras debajo de un brazo o alrededor de la cabecita).
Son pocas las situaciones en las que una circular de cordón puede ocasionar sufrimiento fetal, hecho que puede detectarse durante los monitoreos que se practican antes y durante el parto.
De todas maneras, como el chiquito se encuentra adentro del útero, en nada puede afectarlo que su mamá se cruce de piernas.
El pelo del bebé provoca acidez
La acidez es un síntoma clásico de la gestación. Y como suele aparecer alrededor de la semana 30, momento en que por casualidad comienza a formarse el pelito del bebé, vulgarmente suele adjudicársele a la cabellera de la criatura. Sin embargo, se trata de una mera coincidencia: el niño está dentro del útero,  totalmente aislado del estómago y del esófago.
El origen de la acidez es otro. La presión del útero sobre el estómago hace que el jugo gástrico (ahora en mayor cantidad) ascienda por el esófago y cause esa desagradable sensación.

Cada embarazo cuesta un diente
Aun en la actualidad son muchas las mujeres que creen que su hijo absorberá el calcio de su dentadura. Eso no es así. El calcio que el bebé necesita será provisto por la dieta de su madre, no por sus dientes.

Panza redonda igual nena, panza puntuda igual varón
Este es, quizás, uno de los mitos más arraigados entre quienes con solo mirar la panza vaticinan, con absoluta convicción, el sexo de la criatura.
En realidad, la forma de la panza depende básicamente de dos factores. Por un lado, la posición del bebé. Si a las 30 semanas ya se encuentra cabeza abajo, con su espalda apoyada contra el vientre materno, este adoptará una forma más puntiaguda. En cambio, cuando el chiquito está recostado, con la cabeza hacia un lado y los pies hacia el otro lado (posición transversa), la panza luce más redonda y ancha.
El otro factor determinante es el cuerpo de la mamá: si es más bien gordita, la panza será más abarcativa y redondeada.  A la inversa, si es delgada, su pancita será más acotada.

Si la mamá está linda, es un varón; si está fea, una nena
Otro viejo mito, que nada tiene de cierto. Es verdad que hacia el final de la gestación muchas mamás suelen tener la cara algo hinchada, sobre todo por la mañana. Sucede que alrededor de las 30 semanas, debido al peso del útero, se producen edemas por acumulación de líquidos en los pies y en las piernas. Por la noche, al acostarse, ese líquido se distribuye en el resto del cuerpo, de manera que es común levantarse con las manos y el rostro hinchado (especialmente los labios). Después,  a medida que pasan las horas, el edema va descendiendo nuevamente hacia los miembros inferiores.
También es cierto que pueden aparecer manchas en la cara (melasma), porque el aumento de la progesterona y de los estrógenos favorece una mayor pigmentación de la piel, hecho de que se hace evidente en la línea vertical que se forma debajo del ombligo y en el oscurecimiento de las areolas.
De todas maneras, eso no significa que la mujer esté fea ni mucho menos. Es más: toda futura mamá tiene una belleza especial y un brillo particular en sus ojos, porque está atravesando la mejor etapa de su vida.

Las fases de la luna determinan el sexo
El sexo del bebé depende del espermatozoide que fecundó al  óvulo, no de la luna. Los espermatozoides pueden llevar un cromosoma X (femenino) o bien cromosoma Y (masculino), mientras que los óvulos siempre aportan un cromosoma X. Si el espermatozoide que penetró en el óvulo tiene un cromosoma X nacerá una niña, si lleva un cromosoma Y, será un varoncito.

Las embarazadas tienen más olfato
Muchas embarazadas – en especial durante el primer trimestre – aseguran que ese plato que solían devorar sin problema ahora “les da asco”, o que no soportan tal o cual olor que antes ni siquiera registraban.
Sucede que debido a los cambios hormonales típicos de este periodo, la mujer se encuentra más sensible en todos los aspectos. En cuanto a esta  particular supremacía del olfato, probablemente obedezca a qué hora está más pendiente de los olores.

Cortesía Revista Mamá de Hogar

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30 junio, 2010. Etiquetas: , , . Uncategorized.

2 comentarios

  1. monica mendoza replied:

    Hola me llamo Monica y estoy empezando la semana 13 de mi primer embarazo, todos los sintomas que se me presentan los estoy disfrutando al maximo, todo va muy bien y no he tenido muchos estragos haciesque debemos ponernos fuertes y siempre estar bien arregladitas eso mejora mucho la autoestima, muchos saludos

  2. LILIANAMORA replied:

    hola me llamo liliana como hago para saber q sexo es mi bebe tengo 23 semanas de embarazo y no se dejo ver pq esta en pocicion sentada

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