¡Juega con tu bebé!

Cuantas veces te habrá preguntado: ¿A qué puedo jugar con mi bebito? Muy simple: los juegos y tradicionales que te enseñaron tus abuelos son la mejor opción.

El mundo en un lugar fascinante para tu bebé. Es mucho lo que quiere aprender y descubrir, y su principal forma de explorarlo es mirando y tocando todo lo que tiene a su alcance. Sus primeros juegos no se hacen esperar demasiado. Los encontramos en las primeras sonrisas que intercambia con mamá. De ahí en más, se van incrementando hasta ocupar buena parte de su vida.

Los bebés, ¿Juegan?

¡Claro que sí! Son tan chiquitos que es difícil imaginarlos. Sucede que los adultos pensamos e los juegos como actividades más complejas de las que puede realizar un bebé. Pero en realidad, los juegos acompañan los avances y descubrimientos de los pequeños desde su más temprana infancia. Son en principio sencillos y luego más complejos, pero esenciales para un crecimiento sano.

Y aunque no te hayas dado cuenta, seguramente juegas con tu bebé mucho más de lo que te imaginas. Es que para él, la mayoría de las actividades son juegos.

Cómo tienen que ser los juegos

Si bien al principio tu bebé pasa muchas horas durmiendo, cuando está despierto tiene otras necesidades además de la alimentación. Precisa del contacto con sus papás, de las caricias y los mimos. Y en esta etapa de su vida, el juego incluye  mucho contacto corporal. Mecerlo en los brazos al compás de rítmicas canciones suele calmarlo instantáneamente cuando está llorando. Y esta actividad es, en sí misma, un juego. Además le permita reanudar el contacto que mantenía contigo cuando estaba en tu panza y le catabas y le hablabas, o le hacías escuchar música suave.

Es preciso que el juego lo calme y lo conecte con el mundo externo. No es conveniente llenarlo de excitación con ruidos fuertes o luces estridentes, porque lejos de estimularlo terminará irritándolo, a punto tal que luego será muy difícil tranquilizarlo.

Cuando juegue con tu bebé, ten presente que él va desarrollándose con un ritmo propio que hay que respetar. No debes exigirle respuestas que – por su madurez – aún no pueden dar, ni insistir cuando no está preparado, porque eso solo lo desanimará y le hará perder interés. Deberán ser, entonces, juegos simples, adecuados a su desarrollo madurativo. A diferencia de los adultos, a quienes los juegos reiterativos nos aburren, a tu bebito le divierten especialmente que repitas una y otra vez lo mismo. De esa manera, puede adelantarse a lo que pasará, identificando claramente los distintos juegos.

Los juegos de los abuelos versus la tecnología

Hay juegos que han quedado definitivamente asociados a los abuelos. Por eso, muchos papás los repiten como parte de la tradición familiar. Esos antiguos juegos tienen un porqué, y no hay tecnología que pueda reemplazarlos.

En el recuadro ‘Los juegos tradicionales’ traemos a tu memoria algunos de los juegos de antaño, que tanto divierten a todos los bebés. Elije los que te gusten. Agrégale otros que conozcas. Pero recuerda que lo más importante es que tú también disfrutes mientras juegas, porque esa es la clave del éxito. Ninguna estimulación será del todo efectiva si no se hace con amor y alegría.

Los juegos tradicionales

Acá estoy /Cu-cú

Como se juega: Esconde tu cara detrás de tus manos. Luego ábrelas mostrando tu rostro sonriente, mientras le dices: “¡acá estoy!”  o “¡cu-cú!”

Variante: con una mantita cubre tu cabeza y la suya en forma alternada. Alrededor de los 9 meses. Va a ver cómo la quita de su cabecita y de la tuya, mientras se ríe al volver a hacer contacto visual contigo. Esto es posible porque  ya puede darse cuenta de que debajo de la manta estás tú.

Consejito: Aprovecha el momento en que lo vistes. Muchos bebés se fastidian cuando al vestirlos les pasan la ropa por la cabeza. Este juego puede resultar de mucha ayuda. Usa primera su propia ropa para cubrirle la cabecita, y luego pásale la ropita por la cabeza.

Qué estimula: Tu bebé se divierte con la sola repetición del juego. Le gusta ver los movimientos de apertura y cierre de tus manos. Pero sobre todo, le divierte la expresión sonriente de tu rostro cuando reaparece.

Junto con la diversión y la risa, lo incentivas a reconocer y diferenciar las emociones que se expresan con el rostro. También a ir elaborando la angustia de separación que atravesará entre los 6 y los 8 meses, cuando se dé cuenta de que te vas.

La variante de usar la mantita estimula, además, el control motriz.

Tortitas de …

Cómo se juega: Al compás de la rima, aplaude con las palmas de tus manos. Primero hazlo tú, y luego ayúdalo a que aplauda con sus manitos.

Qué estimula: La coordinación motriz; para poder lograrlo solito, deberá coordinar la vista y el movimiento de sus manos, que le permitirán golpear una con la otra. Esto recién podrá hacerlo cerca del año.

Ico caballito

Cómo se juega: Sobre tus rodillas y tomándolo por sus brazos para sujetarlo bien, juega a que está sobre un caballito. Al compás del canto “al paso”, muévelo suavemente hacia un costado y hacia el otro. Después, cántale “al trote”, mueve sus rodillas en forma alternada y suave. Finalmente cántale “al golpe”, y eleva tus rodillas juntas varias veces.

Qué estimula: Su capacidad para mantenerse erguido. Pero sobre todo, su comprensión del lenguaje. A medida que lo juegue con frecuencia, podrá anticiparse a la palabra que le cantas y sabrá que pasa después.

Aserrín, aserrán

Cómo se juega: Sosteniéndolo sobre tus rodillas y sujetándolo por sus brazos, acompáñalo suavemente a que su espalda  caiga sobre tus piernas. Luego tráelo nuevamente hacia adelante, al ritmo de la canción.

Qué estimula: El fortalecimiento de los músculos del cuello, los hombros y la espalda.

Es importante que juegues con tu bebé porque…

  • Le enseña a divertirse y estimula su risa.
  • Construye vínculos afectivos estrechos.
  • Lo divierte cuando está aburrido.
  • Lo ayuda a dominar su cuerpo y su mundo externo.
  • Le permite alcanzar el dominio y el control de los objetos.
  • Le enseña nuevas habilidades.
  • Lo ayuda a interiorizar nociones de tiempo y espacio.
  • Le permite aprender a dominar su mundo interno, ya sea por medio del alivio de sus ansiedades como del control de sus temores.
  • Estimula su desarrollo cognitivo.

Facilita el proceso de transición  de la dependencia a la independencia.

Cortesía Revista Mamá de Hogar

7 julio, 2010. Etiquetas: , , . Uncategorized.

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