Nacer en estos tiempos

Hace un par de semanas estuvimos sentados sobre las enormes raíces de un Matapalo Sergio (3 años), Emiliano (10 meses), Mi Papá (67 años) y yo (32). Sólo estar ahí, sentir esa presencia, era una experiencia maravillosa; no sólo para mi que tengo conciencia del valor que tiene ése árbol sino también para mi hijo que repetía detrás de su abuelo que era como “sentir un aire acondicionado” y disfrutaba el entorno con mucho entusiasmo.

Hoy cuando nacen los niños los padres nos enfrentamos, como en todos los tiempos, a una mezcla de emociones; ilusión, amor abrumador, entrega y también miedo, miedo de fallar en nuestra misión hacia la paz y felicidad de nuestros hijos en un mundo donde rondan la violencia y el egoísmo. Solo que ahora en el siglo XXI hay una preocupación adicional que seguro no tenían los papás hace 100 años, una tan básica como “¿Tendrá mi hijo aire puro para respirar?”, y la respuesta puede resultar sorprendente para los datos que nos entregan las noticias hoy en día, la respuesta será Sí.

Es cierto que hoy las cosas en el sentido ecológico pintan mal y que desastres como el derrame de crudo en Nuevo México nos hacen ver una falta de valoración hacia lo que es importante por parte de muchos, pero también es cierto que esta nueva generación esta dotada de algo que nosotros no tuvimos al nacer y que nos tocó cultivar ya de grandes, un sentido de responsabilidad y respeto ante la naturaleza y ante los demás que cada vez será mayor.

En este tiempo los niños nacen y crecen con una valoración mayor de su tierra, de su casa, de su entorno; eso los convertirá en personas agradecidas y comprometidas, en buenos ciudadanos, en buenos trabajadores y en buenos integrantes de familia. Cada vez más, dedicarán su tiempo y esfuerzo a su entorno y a su prójimo.

El mundo que les tocará vivir a los niños y bebés de hoy empieza con la educación que les demos y con nuestras acciones que a su vez servirán de consistente ejemplo. Como papás sólo nos queda actuar y sobre todo confiar con entusiasmo en ellos recordándoles lo que es verdaderamente importante para vivir plenos y felices en este mundo.

Segura de que haremos las cosas bien y nuestros hijos todavía mejor sólo les digo a Sergio, Emiliano y a todos los bebés: Suerte! Bienvenidos a un mundo donde tenemos todo lo que necesitamos para vivir bien.

Andrea Rendón de Flores

12 agosto, 2010. Uncategorized.

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